4. Dónde y cuándo entrenar

Como las primeras etapas del adiestramiento de tu perro las realizarás con comida, lo mejor es que lleves a cabo los ejercicios antes de sus comidas. Si no puedes entrenar antes de sus comidas, asegúrate de entrenar cuando hayan pasado al menos dos horas después de su hora de comer. No es necesario que tu perro pase hambre para entrenarlo, pero tampoco es bueno que esté lleno a la hora de adiestrar.

Cuando le enseñes a tu perro un ejercicio nuevo, tienes que hacerlo en un lugar tranquilo y familiar. Puedes planificar tus sesiones iniciales en un cuarto con pocos muebles, en la cocina, en el jardín, en una terraza o incluso en el baño. Lo importante es que no haya distracciones en ese lugar, para que tu perro se pueda concentrar en aprender.

No empieces a entrenar en un parque o en la calle. Eso solamente te traerá problemas.

A medida que tu perro vaya dominando los ejercicios que le enseñas, deberás practicarlos en diferentes lugares y aumentar distracciones de forma gradual. Los primeros lugares de práctica deben ser tranquilos. Poco a poco podrás aumentar distracciones como te indico más adelante.

La duración de cada sesión de adiestramiento debe ser corta. No es bueno entrenar más de 10 minutos corridos porque tu perro se aburrirá. Lo mejor es que cada sesión consista en 10 repeticiones de cada criterio (los criterios están explicados más adelante). De esta forma, cada sesión durará muy poco, entre uno y tres minutos, y podrás hacer más de una sesión por día.

También es necesario que dejes un tiempo de descanso entre sesiones. Si tu perro sigue motivado, puedes empezar la siguiente sesión después de un minuto de descanso. Si tu perro no está muy motivado, es mejor que dejes más tiempo hasta la próxima sesión, o dejes la próxima sesión para el siguiente día. Considera un mínimo de una sesión diaria, y un máximo de tres sesiones diarias. Con el tiempo notarás si tu perro puede con más de tres sesiones diarias.

Nunca entrenes si tu perro está enfermo o decaído.

Si hace mucho calor, es posible que tu perro no tenga muchas ganas de trabajar. Cuando el calor es extremo, no deberías entrenar. Los perros son muy sensibles al calor y pueden sufrir un choque térmico en ciertas circunstancias.

Si tienes una hembra en celo, puedes entrenar en lugares tranquilos y sin distracciones. Sin embargo, ten en cuenta que el cambio hormonal puede afectar su conducta temporalmente, durante y después del celo. No la presiones. Has sesiones cortas y, de ser necesario, evita entrenar algunos días.

5. Cargar el clicker