Cómo echamos a perder a nuestras perras

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Agresividad

Las agresiones son la razón más habitual por la que acuden a mí para que intervenga en un caso. A veces me consideran la «última oportunidad» de una perra antes de que la regalen e incluso la sacrifiquen. Pero las agresiones no son la dificultad, sino la consecuencia de una dificultad.

Agresión dominante

Mientras que la agresión no es el estado natural de una perra, la dominancia sí lo es en algunas. Su perra puede ser un animal dominante y de gran energía. ¿Quiere eso decir que es probable que se muestre agresiva o peligrosa? No. Lo que sí significa es que usted estará obligado a interpretar para ella el papel de líder de la manada sereno y de confianza. Un líder lo es durante todo el día, todos los días de la semana. No importa lo cansado que se esté; no importa si lo que quiere en ese momento es concentrarse en el partido de la tele o en la revista que está leyendo: seguirá enviándole a su perra la misma sensación de liderazgo enérgico y sereno.

Agresividad inspirada por el miedo

Gran parte de las agresiones están motivadas por el miedo, cualquier tipo de agresión puede acabar convirtiéndose en algo peor. Nuestra perra deja de ser una monada cuando gruñe o ataca. No es que sea esa «su personalidad», sino que es un animal desequilibrado que necesita ayuda.

Dar afecto… ¡pero en el momento adecuado!

Este momento es tan bueno como cualquier otro para detenerme y recordarles, una vez más, que una de las formas más habituales de echar a perder a nuestras perras y provocarles dificultades es el cariño. Les mostramos nuestro afecto, pero cuando no debemos. Les damos afecto cuando están en un punto de máxima inestabilidad. Éste suele ser el consejo que más trabajo les cuesta seguir a mis clientes. «¿Contener el afecto? Pero ¡si eso no es natural!».

Energía hiperactiva

¿Salta su perra sobre usted cuando llega a casa? ¿Cree que sólo se debe a que su perra se alegra de verlo y que tiene «espíritu»? ¿Considera el comportamiento de su perra como consecuencia de su «personalidad»? No se trata ni de lo uno ni de lo otro. La energía hiperactiva o la sobreexcitación no son naturales en una perra. No es un comportamiento saludable.

Ansiedad/ansiedad por la separación

La ansiedad puede contribuir a generar energía hiperactiva. En la naturaleza no se observan muchos casos de ansiedad.

Obsesiones/fijaciones

Otra posible consecuencia de la energía no liberada puede ser que la perra se obsesione con algo, cualquier cosa, desde una pelota de tenis hasta el gato, pero no es algo natural ni bueno para el animal.

Fobias

Las fobias son, simplemente, temores que la perra no ha podido superar. Si la mente de una perra no es capaz de pasar página tras haber sufrido un incidente aterrador para ella, ese miedo puede transformarse en una fobia. En el mundo salvaje un animal aprende del miedo. Un lobo aprende a evitar las trampas. Un gato aprende a no jugar con serpientes. Pero los animales no conceden gran importancia a las cosas que los asustan.

Baja autoestima

La autoestima no es una dificultad, pero forma parte de muchos de los problemas que padecían las perras a las que he tenido que tratar.

Prevención

Todas las dificultades que he presentado aquí pueden evitarse si usted no olvida que su perra es eso, una perra, no un ser humano, y si le concede la importancia debida a trabajar para llenar la vida de su perra como ella llena la suya. En el capítulo 7 describiré el sencillo método que sigo yo para crear una perra feliz y equilibrada, pero antes quiero tratar los casos más graves en los que se solicita mi ayuda: casos de agresividad en «zona roja».