Trucos sencillos para vivir feliz con su perro

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Los humanos y los perros llevamos coexistiendo y dependiendo los unos de los otros miles de años. En los países en vías de desarrollo y las sociedades primitivas no siempre se trata a los perros con el nivel de amor y ternura que empleamos en Norteamérica. Sin embargo, los perros que viven en tales lugares no parecen padecer tantas dificultades y neurosis como aquí. ¿Cómo podemos compartir el amor que sentimos por ellos sin provocarles «dificultades»? ¿Cómo podemos ser líderes fuertes de la manada sin perder la compasión y la humanidad que nos empujó en un principio a emparejarnos con ellos?

La respuesta a estas preguntas no es sencilla. No obstante, pretendo ofrecerle algunos consejos prácticos obtenidos a partir de mi experiencia con clientes que espero los ayuden, a usted y a su perro, a vivir sin estrés y a alcanzar un elevado nivel de conexión entre las dos especies.

Elegir un perro

Como ya he mencionado anteriormente, elegir el perro adecuado es la piedra angular sobre la que edificar una relación larga y satisfactoria entre ambos. Antes de tomar la decisión de comprometerse con un perro debe preguntarse cuál es su motivación.

Conózcase a sí mismo antes de conocer a su perro. Antes de transformarse en el ama de uno de ellos, le recomiendo que la respuesta que emita a estas importantes preguntas que voy a proponerle sea siempre sí a la primera parte de ellas y no a lo que figura entre paréntesis:

¿Estoy dispuesta a comprometerme a pasear a mi perro durante al menos una hora y media al día? (¿O me voy a limitar a dejar al perro en el jardín diciéndome que de ese modo ya hace suficiente ejercicio al aire libre?).

¿Estoy dispuesta a comprometerme a aprender a ser un líder de la manada firme y sereno para mi perro? (¿O dejaré que mi perro haga lo que quiera porque es más fácil?).

¿Estoy dispuesta a comprometerme a establecer reglas y límites claros en mi casa? (¿O dejaré que mi perro haga lo que quiera cuando quiera?).

¿Estoy dispuesta a comprometerme a proporcionar a mi perro comida y agua de modo regular? (¿O le daré de comer sólo cuando me acuerde?).

¿Estoy dispuesta a comprometerme a dar afecto a mi perro sólo en el momento adecuado y cuando mi perro se muestre sereno y sumiso? (¿O lo abrazaré y lo besaré cuando tenga miedo, se muestre agresivo o simplemente cuando me apetezca?).

¿Estoy dispuesta a comprometerme a llevar a mi perro al veterinario de modo regular, a esterilizarlo, a hacerle los chequeos necesarios y a ponerle todas las vacunas? (¿O pienso ir al veterinario sólo cuando esté enfermo o herido?).

¿Estoy dispuesta a comprometerme a socializar a mi perro y/o a entrenarlo debidamente para que nunca pueda llegar a ser un peligro para otros animales o personas? (¿O confiaré en la suerte, limitándome a advertir a todo el mundo que no se acerque a mi perro?).

¿Estoy dispuesta a recoger los excrementos de mi perro cuando lo saque a pasear? (¿O consideraré que las cacas de mi perro no son asunto mío?).

¿Estoy dispuesta a educarme en psicología canina en general y a aprender las necesidades específicas de la raza de mi perro? (¿O aprenderé por instinto?).

¿Estoy dispuesta a ahorrar algo de dinero por si debo llevar a perro a un especialista si presenta problemas de comportamiento o si debo buscar una clínica veterinaria de urgencia? (¿O destinaré a mi perro sólo lo que pueda permitirme en ese momento?).

¿Ha conseguido aprobar? Enhorabuena. Está usted preparado para tener perro. En caso contrario quizá sería mejor que pensara más detenidamente en su elección de mascota. También hay muchos gatos sin hogar que necesitan ser adoptados y sus necesidades son muy distintas a las de los perros, y no tan trabajosas.

También puede pedir a esta persona que la ayude a la hora de introducir al animal en su hogar.

Llevar un perro a casa

Cuando lleva un perro desde un criadero o desde un refugio a su nueva casa, recuerde que para él está usted simplemente transportándolo de una caseta a otra. Puede usted tener una mansión de seis millones de dólares con una finca de veinte hectáreas, catorce cuartos de baño, piscina, jacuzzi, casita de invitados y pista de tenis, pero para el perro sólo se tratará de una caseta más grande. Las paredes no son algo natural para ellos, aunque el arquitecto que las haya diseñado sea famoso.

Las reglas de la casa

— Despiértese cuando usted diga, no cuando diga su perro. Él no es su despertador. Si el perro duerme en su misma cama, enséñele a bajarse tranquilamente si se despierta antes que usted y necesita agua o estirar las patas. Luego tendrá que esperar tranquilamente a que usted se levante y comience la rutina diaria.

— Empiece el día con pocos contactos físicos o charla. El afecto se lo demostrará después del paseo. El paseo es el tiempo de unión entre usted y su perro.

— Dé de comer a su perro de un modo tranquilo y jamás le ofrezca comida si está dando saltos. Sólo recibirá alimento cuando esté sentado y tranquilo.

— Su perro no debe pedirle nada mientras usted esté comiendo. Cuando el líder de la manada come, nadie lo interrumpe.

— Después del ejercicio y la comida llega la hora del afecto. Pídale a su animal que esté tranquilo y en posición sumisa y luego dele todo su amor hasta que se haga la hora de ir a trabajar. Haciendo todo esto está condicionando a su perro para que tenga una mañana bonita, equilibrada y satisfactoria cada día de la semana.

— Nunca dé gran importancia al momento de salir de su casa o de volver. Si debe dejar al perro todo el día, simule marcharse muchas veces antes de que verdaderamente lo haga. Asegúrese de que está en actitud serena y sumisa cada vez que usted entre o salga. Una vez que esté en la posición que usted desea, no hable, no lo toque, ni lo mire a los ojos antes de irse. Por difícil que le pueda resultar, actué con frialdad y no deje de proyectar su energía firme y serena. Si ha ejercitado debidamente al animal y no ha alimentado su miedo o su ansiedad, su reloj biológico le dirá que ha llegado el momento de descansar y estar relajado un rato. No permita que gima o aúlle cuando se marche. Puede que tenga que esperar un poco hasta que el perro esté totalmente tranquilo, pero sea paciente y asegúrese de que la rutina cala en él. No se preocupe: podrá volver a quererlo cuando regrese a casa.

— Una vez que haya vuelto, contenga su cariño cuanto pueda al verlo. No lo anime a sobreexcitarse. Cámbiese de ropa, tómese algo y vuelva a sacar al perro. Este paseo puede ser algo más corto (media hora), puesto que van a pasar la tarde juntos. Después del paseo vuelva a reforzar el hábito de la comida y después de la cena podrá permitir que su perro vuelva a ser su mejor amigo.

— La forma de dormir para un perro debe quedar clara y sin ambages. Un animal debe tener un lugar en el que dormir habitualmente y no debe ser a elección suya. Cuando su perro llegue por primera vez a su casa, póngalo invariablemente en su caseta o en su cesta durante la primera semana. De este modo lo acostumbrará a su nuevo entorno al tiempo que le estará imponiendo límites. Tras la primera semana reemplace la caseta por una almohada o una cesta. Aquél será ya su lugar de descanso. Si usted quiere que el perro duerma en su misma cama, bien. Para ellos es natural dormir con los miembros de su manada y es una forma intensa de crear lazos con el animal. Invite al perro a entrar en el dormitorio, métase en la cama unos minutos y luego invítelo a subir. Usted elegirá la parte de la cama en la que puede dormir el perro. Dulces sueños.

— Todos los integrantes de la casa tienen que ser líderes para su perro. Desde el bebé hasta los abuelos el perro necesita respetar a todo el mundo por el puesto más elevado que ocupa en la escalera de la dominación. Esto significa que cada habitante de la casa tiene que vivir con las mismas normas y límites. Hablen de ello y asegúrense de que todo el mundo respeta la ley. Recuerden que, si unas veces aplicamos las normas y otras no, crearemos un perro impredecible que es mucho más difícil de condicionar a largo plazo. De modo que su hijo de 10 años no puede pasarle golosinas a Max por debajo de la mesa si la norma no le permite pedir comida. No puede impedir que su perro salte por encima de los muebles cuando usted está en casa, pero sí permitirlo cuando el que está es su marido. Un liderazgo inconstante conduce a un perro desobediente.

— Dedicar semanalmente un tiempo para jugar con su perro es un modo estupendo de añadir ejercicio a la rutina diaria del paseo. (¡Aunque a estas alturas ya sabe usted que nunca puede constituir un sustituto para el paseo!) También es un modo de permitir que su perro exprese las necesidades especiales y capacidades de su raza. Pueden jugar a lanzar y recoger cosas, a nadar en la piscina, jugar con el Frisbee y a correr en una carrera de obstáculos… Lo que le guste a usted o a los talentos especiales de su perro. Asegúrese, eso sí, de que el animal haya dado uno de sus largos paseos antes de jugar (o lo que es lo mismo, no lo haga a primera hora de la mañana) y ponga un límite estricto al tiempo que dedicarán al juego. No deje que su perro la convenza de que se pasen tres horas jugando con la pelota de tenis cuando usted había dispuesto sólo una.

— No evite o posponga el baño de su perro sólo porque a él no le gusta. Seguramente al animal le importa un comino estar limpio o sucio, pero usted se merece tener un perro limpio. Hay muchas formas de convertir la hora del baño en una experiencia agradable para ambos. Primero permita que su perro conozca la bañera de un modo relajado y agradable antes de bañarlo. No olvide que en la naturaleza los perros no se bañan. Sólo entran en el agua o en un charco de barro para refrescarse cuando hace calor, a lo cual los empuja el instinto. Utilice ese instinto en su propio beneficio y someta al perro a un ejercicio intenso (un paseo rápido, una carrera, la cinta de correr o una sesión de patinaje) antes del baño. Que el agua esté templada. También puede asociar el baño con alguna golosina, pero no confíe en extremo en esa solución. Un perro cansado y relajado que ha sudado la camiseta es la mejor apuesta para un baño feliz.

— No permita que su perro se muestre posesivo con la comida o los juguetes. Asegúrese de que sepa que sus juguetes son antes suyos y de que está tranquilo y sumiso, o activo y sumiso antes de darle de comer, y que no gruñe cuando se acerca mientras come.

— No permita que ladre de modo descontrolado. Si su perro ladra en exceso, lo más probable es que se deba a la frustración física o psicológica. Es su forma de hacerle saber que necesita más actividad física y un líder más activo. Su perro está intentando decirle algo con sus ladridos. ¡Escúchelo!